
Si
alguien, por méritos propios, alcanza algún reconocimiento, de inmediato brincan
miles de envidiosos que consideran injusta esa distinción. El argumento que se
dan a sí mismos es muy sencillo; ellos son mejores, más inteligentes, más talentosos,
más brillantes, y por lo tanto ese reconocimiento lo merecen ellos y no el
otro. Sin embargo, no critican de frente ni compiten con franqueza y dignidad.
La
envidia es un sentimiento que no conquista...